domingo, 12 de abril de 2015

Douro en cicloturismo. 10ª etapa Termas Sao Vicente-Desembocadura/Porto 61kms

El día en que concluí mi ruta por el Duero/Douro, aunque aún me quedaba trecho de remontar la costa Atlántica hasta Galicia, iba a empezar con otra nueva llovida, pero terminaría de lujo.

Día de chubasquero y de ruta corta, en que la densidad de población fue aumentando y a los lados de la carretera fueron apareciendo instalaciones industriales, sobre todo al dejar a un lado Gondomar, ciudad satélite de Oporto.


Es de agradecer que unos kms antes de llegar a Oporto la congestionada carretera 108 se convierta para los ciclistas en un apacible carril-bici que discurre paralelo al Douro y que entra a la ciudad a través de las zonas portuarias y algún museo no muy frecuentado, como el de la Imprenta.




Y, por fin, tras 762kms de ruta con tiempo cambiante, aunque con demasiada lluvia y en 10 etapas relativamente cómodas ¡Desembocó el Duero/Douro!
La verdad es que me costó rato decidir que había llegado a la desembocadura propiamente dicha, en el estuario de Oporto, donde se funde con un Atlántico bravío y que ese día estaba especialmente movido.
Acogida simpática por un grupo de pescadores, fotos de rigor y alegría, aunque aún había algo más de ruta que hacer.

Luego tocaba recorrer Oporto, pero ese episodio es para mañana...

La ruta del día, aproximadamente



Mirando al Atlántico...





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sábado, 11 de abril de 2015

Douro en Ciucloturismo. 9ª etapa Sta Marinha de Zezere-Termas Sao Vicente 69kms

De santa en santo, me salió todo un santoral de recorrido en el Douro portugués.
El tráfico se intensificó seriamente en partes de esta etapa. Se fue notando la cercanía a Oporto y un fin de semana que la gente aprovechaba para invadir la zona vinatera y unirse a las diferentes ferias, o incluso a las carreras populares, como la que me crucé en Ancede y que dejó la carretera cortada una hora.
Al final de la misma fui haciendo de coche escoba, con sumo cuidado en unas rampas que descendían con hasta un 9% de pendiente.
Por la carretera un buen legado arquitectónico, del que destacar la finca donde pasó largas temporadas Eça de Queiroz, un autor sobradamente conocido en Portugal, en el pueblecito de Tormes.
Tiene una casa-museo visitable y un prohibitivo restaurante con vistas al valle del Douro.



Fundaçao Eça de Queiroz

Opté por ir serpenteando por las carreteras menos transitadas para evitar el tráfico. El río se fue ensanchando y, acercándose a su desembocadura, genera playas de arena fina, a orillas de las cuales se han instalado villas de recreo y algún que otro resort hortera.

A partir de este momento la jornada se volvió desagradable pues empezó a llover intensamente y comprobé que la imbecilidad es patrimonio de cualquier lugar cuando un tipo me echó de su porche donde me había refugiado, lo que contribuyó a que me calara aún más.
Atravesé el Douro por Entre os ríos, un ancho puente y puerto donde desemboca el Támega en el  caudaloso Douro y conseguí llegar, aguas arriba, a Sao Vicente, villa termal.
Por suerte encontré un alojamiento, un poco rancio, la Pensao Regional, atendido por la misma familia desde hace más de un siglo, con sopa caliente y cama. Menos mal que me calenté con un oporto adicional y pude estirar mis empapadas ropas.
San Ortlieb en forma de alforjas permitió que el resto de las cosas siguieran secas.

La ruta del día, aproximadamente


 Mis acompañantes durante un trecho



 Peculiar baño en Entre-os-Ríos



miércoles, 8 de abril de 2015

Duero en cicloturismo. 8ª etapa Sao Joao de Pesqueira-Sta Marinha de Zezere 81kms

Como quien no quiere la cosa, este día me salió un verdadero etapón, dando unos cuantos rodeos para aprovechar el trayecto y el paisaje, aunque el trayecto hay que reconocer que mereció la pena.
De nuevo carretera rompepiernas y primer contacto con el vino de Oporto, como deja constancia la foto de aquí debajo:



El día estuvo precioso, en todo momento subiendo y bajando al río y con la compañía del tren.
Por el río no paraban de circular cruceros turísticos, que han reemplazado a las tradicionales barquitas de vela que se movían con barriles de Oporto. Los hay mejores y peores, para todos los bolsillos.
Todo el mundo suele parar a ver las esclusas de Pinhao, donde los barcos remontan de golpe unos cuantos metros.
Justo llegué a Peso da Regua, popularmente conocida como Regua a secas, donde coincidí con la Feria del Vinho de Porto, lo que celebré con gran alegría.
Lo cierto es que Regua, la localidad más poblada de la provincia, no tiene gran cosa que ver, salvo un buen puñado de restaurantes y bares. Aún así, para quien se anime al tren o la bici es un excelente punto de partida para excursionar.

 Haciendo amigos en la Feria del Vinho de Porto


Vendimia a orillas del Douro


Tras el merecido descanso enológico no faltaron de nuevo las bodegas, las fincas donde se vendimiaba y un anochecer que me pilló en la carretera casi sin darme cuenta.

Encuentro peculiar al llegar a Sta Marinha, con un albañil que trabajaba en Zaragoza, mi ciudad y que intentó encontrarme alojamiento sin éxito.

Comienzo de lluvia y al final dormitorio improvisado, ni más ni menos que un baño público para discapacitados que no se usaba, por fortuna.
Y noche surrealista con la visita de dos jóvenes porreros con algunas cervezas de más que buscaban refugio para sus actividades fumables.
Es lo que tiene el cicloturismo animado y barato, que te proporciona experiencias nuevas y estimulantes...

La ruta en Google Maps


martes, 7 de abril de 2015

Duero en cicloturismo 7ª Etapa Torre de Moncorvo-Sao Joao da Pesqueira 69kms

Las cuestas empezaron de verdad en esta etapa.
Con un poco de peso ya acumulado en las piernas y algo de llovizna matutina seguí por el alto Douro con parada en Vila Nova de Foz Côa.


Las viñas van haciéndose más evidentes y el Duero se convierte en un tobogán de sube-bajas con rampas preocupantes. El paisaje merece la pena. Carreteras secundarias, poco transitadas rodeadas de increíbles terraplenes aterrazados de viñas por las que estaba empezando la vendimia, que se lleva a cabo con pequeños tractores y vehículos pick-up, dado que el espacio es realmente mínimo.
El ajetero en algunas zonas de carretera aconseja cuidado, sobre todo por los remolques atestados de uva.


 Algún vehículo agrícola es realmente curioso...





Impresionantes viñedos del Douro, Patrimonio de la Humanidad

Tras una etapa un tanto dura aterricé en la atareada Sao Joao da Pesqueira, llena de vendimiadores aquí y allá. Aproveche para cenar en un lugar de lo más recomendable (poco más hay en esta localidad) la Adega Ana, algo de compra y luego al camping municipal, que resulta económico, situado en el mismo pueblo y con unas instalaciones impecables.

Por cierto, para quien no se anime a la bici aquí empieza a circular ya un tren que, por el precio de un billete normal, te facilita toda una hermosa ruta panorámica.

La ruta del día según Google Maps.



La estrechísima y medieval Rua dos Gatos en S Joao de Pesqueira

lunes, 6 de abril de 2015

Duero en cicloturismo. 6ª etapa Mogadouro-Torre de Moncorvo 80kms

El Duero ya es Douro y Mogadouro es una pequeña ciudad sin gran cosa que ver, pero con gente amable que me hecho un importante cable tras confundirme de salida y tirar en dirección equivocada.
Un rodeito de 13kms de nada.
Duro viento en contra y rampas acompañadas de lluvia intermitente hasta llegar a Lagoaça, donde el camino se vuelve más llano y vuelvo a tener buenas perspectivas del Douro.


Menos agradable fue encontrarme con una gran zona arrasada por incendios forestales.
No fueron los únicos restos de fuegos que encontré por el camino, una plaga que aquí también conocemos demasiado bien.


En lo positivo, no faltaron los viñedos, que me iban a acompañar ya hasta Oporto, ni las bodegas, que empezaban a aparecer a las orillas del camino en forma de lujosas fincas, o casonas algo más modestas.


Torre de Moncorvo resultó ser un pueblo de origen medieval, de grandes cuestas, con centro empedrado y una simpática bodega en la plaza mayor.
No faltaban casas señoriales, restos de muralla, aunque no le vendría mal algún alojamiento más.

La ruta del día. Mogadouro-Torre de Moncorvo





viernes, 27 de marzo de 2015

Duero en cicloturismo. 5ª Etapa Moralina-Mogadouro 90kms

Llevaba una cierta pachorra ciclista, con etapas cortas incluso para un tipo flojito en el cicloturismo como yo, amigo de las rutas tranquilas sin machacarme el cuerpo innecesariamente, así que mi llegada a Portugal iba a ser en una verdadera maratón en la que me calaría hasta los huesos, pero eso lo cuento luego.

Para los más espabilados/as aviso que, en efecto la falta de tiempo hizo que acortara mi ruta y me saltara la etapa en que el Duero entra en Salamanca. Las vacaciones del asalariado es lo que tiene.

Empezó la jornada de la mejor manera, con un desayuno memorable a base de mermelada casera en Moralina tras despertar a 7ºC. El frío no solo lo fabrican en Teruel.

Desayuno en Moralina

Atravesando todas las tierras de Sayago me fui cruzando con numerosos chiviteros, precarias construcciones para guardar el ganado hoy en desuso. La gente saluda y voy charrando aquí y allá.
Me tomo un vino que casi me tumba a las 10 de la mañana en Fariza con un amable señor.
El Duero en esta zona cruza un paisaje de piedra gris y alcornocales y crea espectaculares gargantas que dan lugar al Parque natural de los Arribes del Duero.



En unas cuantas pedaladas se planta uno en la villa de Fermoselle, ya fronteriza con Portugal, donde merece la pena una parada, incluso larga y, ya de paso, probar vino de la Denominación de Origen o zamparse una sopa castellana, como hice yo.



Aquí un ejemplo de sopa castellana y buen vino

Ya bien alimentado, nueva tromba de agua y a cruzar la frontera bien empapadito.
Y, tras el paso fronterizo, atravesando un nuevo embalse, sin esperarlo unas impresionantes rampas que te encaraman al primer pueblo de Portugal casi sin resuello.

La llegada a Mogadouro fue ya anocheciendo y con una paliza considerable a la que contribuyó la mojadina de la tarde.
Mogadouro apareció como una impecable ciudad pequeña, de fachadas blancas y teja rojiza.
Finalmente recalé en la pensao-churrasquería Russo, donde la cama y la ducha se agradecieron muchísimo



Aquí el mapita de la jornada

El Duero en cicloturismo. 3ª Etapa Villafranca de Duero-Zamora 59kms 4ª etapa Zamora-Moralina de Sayago 54kms

Un día tranquilo para pedalear, que me llevó pronto a la localidad de Toro, donde se come bien y se bebe mejor.Vino suave de sabor y oscuro de color y unos precios inigualables para el turista que quiera pasar una mañanita tirando a otoñal como la que me recibió.




Varias vistas de Toro
Por fin la lluvia se fue alejando y toda la etapa transcurrió entre zonas de dehesa y viñedos. La zona es especialmente llana y empieza a hacerse patente la despoblación tan severa a la que se está viendo sometido el interior de la Península Ibérica.

En Zamora, gente amable y gran recepción. Lejos del tópico del castellano brusco y un tanto seco pasé una tarde-noche de avituallamiento y relax.
Suele pasar que uno corre y recorre mundo y se deja para otra ocasión ciudades pequeñas como esta, que realmente merece una visita.
Como suele suceder no se puede dormir en el Albergue de Peregrinos si no estás haciendo el camino de Santiago, aunque es una opción barata.
Aún así hay varias pensiones de precio razonable y en pleno centro.
La ciudad se puede recorrer en no mucho tiempo y todo cae a un paseo. Mejor no perderse la catedral y perderse en las callejas y algún que otro interesante bar...


Zamora, llegada lluviosa


Todo el mundo se hace esta foto. Yo no iba a ser menos.

Aquí la ruta en  Google Maps




Si ya había empezado a conocer un poco la Castilla despoblada el día siguiente iba a ser especialmente demostrativo de la dura realidad de la zona de Tierras del Pan y Páramo de Sayago, ya casi fronteriza con Portugal.


La  salida desde Zamora discurre por una zona especialmente hermosa del Duero, con unas cuantas cuestas rompepiernas de continuas subidas y bajadas pero que permiten ir viendo el río durante buena parte del trayecto.

También empiezan a aparecer numerosas reses bravas y caballos, seña de identidad de la zona.
Y me volvió a acompañar el tiempo incierto y un vientecillo desagradable a la par que lluvia.




Las llamadas Tierras del Pan son un paisaje duro, árido, lleno de piedras y cereal de secano o que aprovechaba las aguas del cercano Duero. Tienen una cierta belleza indómita con sus muros de piedra seca.
También empieza a aparecer aquí el cultivo del alcornoque, del que tradicionalmente vivía la gente cuando no se trabajaba el cereal o el ganado.

En Muelas del Pan me cayó algo de lluvia lo que aproveché para conocer su pequeño museo dedicado al trabajo del corcho. También tiene un bar con mucho sabor castellano...

Tras la parada se cruza el embalse de Ricobayo, en el río Esla, afluente del Duero, en una zona especialmente tranquila y agradable.

Hay que aprovechar para tomar resuello en los escasos bares y si uno espera encontrar alojamiento que sea en verano, porque en cuanto empieza a venirse el otoño es realmente complicado encontrar donde dormir.
Finalmente el frontón de Moralina de Sayago me sirvió para plantar la tienda y evitar la lluvia nocturna.

Carretera secundaria hasta Almaraz de Duero

De Almaraz a Moralina

 Un ejemplo del trabajo en piedra seca de la zona


Moralina de Sayago