miércoles, 17 de agosto de 2022

Eslovenia en tres ríos

Si lo tuyo es el cicloturismo, o el ciclismo en general, sin duda Eslovenia es una buena elección. Yo me plantée el viaje sin grandes planes pero, desde luego, terminaría superando mis expectativas.

En principio, mirando el mapa, si algo hay en Eslovenia son cursos de agua. Ríos de aguas increíblemente transparentes que pueden servir de guía para cruzar el país. Una idea refrescante que resultaría no serlo tanto.



Me pilló una ola de calor en que se batieron récords en los Alpes Julianos, que ocupan buena parte del Noroeste del país, tanto de temperaturas absolutas como de días consecutivos de calor extremo. Nada distinto a lo ocurrido en toda Europa, pero que hizo más dura la pedalada. Una situación climática que ha superado los simples episodios y que empieza a ser preocupante.

Lo primero fue llegar allí. Para los aragoneses está ahora un poco más fácil. Por mi parte llegué a Eslovenia vía Venecia. Al aeropuerto Marco Polo llegan cientos de vuelos diarios, entre los que se incluyen dos semanales desde Zaragoza. Y el recorrido desde Venecia, a poco más de cien kilómetros de la frontera eslovena, es plácido y lleno de lugares interesantes. 



Aeropuerto Marco Polo-Gorizia en bici (Ruta aproximada)

Ya que la cosa iba de ríos, hay varias opciones para cruzar la frontera. La más habitual por Trieste, pero yo elegí Gorizia, o Gorica en esloveno, que se extiende a los dos lados de la frontera natural que es el río Isonzo. 

Gorizia es una ciudad con su parte barroca, parte neoclásica y con un burgo encaramado a una colina desde la que unos cientos de metros nos separan de la frontera. Calles empedradas, bastante encanto y algunas cuestas. Un poco antes está Gradisca de Isonzo, un pequeño pueblo amurallado de estructura barroca.

Al otro lado del río Isonzo Nova Gorica es una ciudad de casinos, locales de dudosa reputación y muchos centros comerciales que hacen competencia a Italia con precios más baratos. La ventaja: nada más pasar la frontera tienes varias alternativas para pedalear, una de las cuales es un trayecto señalizado paralelo al río, que se transforma en el Soča al otro lado de la frontera y acompaña un recorrido montaña arriba hasta su nacimiento.



El Soča es un río de aguas cristalinas que conduce al Parque Nacional de Triglav a través de pequeñas poblaciones bastante tranquilas. Imprescindible tomarse un rato para aprender sobre el escenario bélico de las Batallas del Isonzo en la I Guerra Mundial. 300.000 vidas se perdieron en una serie de encarnizadas batallas que terminaron en tablas. Especialmente interesante el museo de Kobarid, localidad que es, a la vez, una buena puerta de entrada al Parque Nacional.



En todo el trayecto una buena muestra de playas fluviales para todos los gustos. Debido a la ola de calor pasé buen tiempo a remojo. Cascadas, excursiones para todos los niveles muy bien señalizadas, paisajes alpinos idílicos y algo inevitable: subir. 



En un parque tan montañoso como el de Triglav es inevitable toparse con unas cuantas cuestas y un puerto de montaña que es el auténtico coloso de Eslovenia: el puerto de Vrsic, paso asfaltado más alto del país.



Un puerto que también tiene su historia, más allá de su pendiente media del 14%. Es la conocida como carretera de los rusos, construida por prisioneros de guerra de este país en torno a 1916 y que tiene, aparte de las espectaculares vistas a los Alpes Julianos, una capilla ortodoxa rusa atendida por un guía espontáneo que explica la historia de la obra.



Nova Gorica a Puerto de Vrsic (aproximadamente)


También puedes llegar a odiar a los moteros y su ruidera, que se antoja tan inapropiada en ese escenario. Miles de ellos visitan el país y recorren las rutas más habituales. Por suerte hay unas cuantas zonas en las que hay carriles segregados para bicis y rutas alternativas, pero en los espacios naturales la carretera es única. 

De las posibilidades del Triglav opté por descender hacia la pequeña ciudad de Kranjska Gora, de evidente aire austriaco, como hay varias en Eslovenia. 



Todas las ciudades del Imperio austrohúngaro tenían una gran plaza rectangular en torno a la que se agrupaban los centros del Poder terrenal y celestial y que ejercía de mercado. Es un modelo que encontraría también en Kranj, Novo Mesto o la misma Liubliana.

Una cómoda ciclovía junto al río Sava, otro río que me acompañó muchos kilómetros, te cambia el escenario a la industrial Jesenice: una urbe horrible dedicada a la metalurgia y que es útil como parada de aprovisionamiento.

¿He dicho ciclovía? Eslovenia, en los últimos años, se ha vuelto un destino muy popular, pero, además, saben de las condiciones naturales y el atractivo como lugar para todo tipo de ciclismo y han hecho una inversión en infraestructura ciclista que me atrevería a decir los sitúa en los primeros puestos de Europa. Podrás encontrar información, señalización específica y alquiler de bicis casi en cualquier punto del país.



Desde allí se vuelve a terreno natural protegido y es sólo un paso hacia la postal por excelencia de Eslovenia: el lago Bled.



Puerto de Vrsic a Lago Bled


El Bled es un pequeño lago glaciar con una isla central, la única en Eslovenia, en la que hay varias construcciones y dominado por un castillo. Todo esto en un entorno de bosque templado y ríos. El inconveniente: está muy bien comunicado y recibe miles de visitantes al día que generan un tráfico infernal en unas carreteras bastante angostas.

Ni pensar en alojarse allí o tomar ni un café. Los precios son prohibitivos para una economía mediterránea. Pero un paseo y un baño en el lago, por supuesto. Mejor si pillas el atardecer (tuve suerte) y luego sólo queda seguir el curso del río Sava.



El río Sava es muy simbólico en la historia de la desaparecida Yugoslavia. Une varias de las que fueron sus más importantes capitales y desemboca en el Danubio en Belgrado. También cambia el paisaje que pasa del bosque montañoso a extensiones de cereal, praderas y bosque de ribera.

Para llegar hasta Liubliana desde casi cualquier punto del país, hay varias ciclorutas que esquivan la saturada carretera estatal y, por ejemplo, nos permite disfrutar de Kranj, una ciudad también netamente imperial, que ha hecho de la cerámica su banderín de enganche.


Cuando hablo del Imperio me refiero al vasto reinado de los Habsburgo. Es por ello que en todo el trayecto uno va encontrando el águila imperial, escudo de esta dinastía. A ella se deben buena parte de los edificios más esplendorosos de Eslovenia.

Kranj es casi un pueblo grande, como muchas de las cabeceras administrativas eslovenas, pero merece la pena disfrutar y pasear sus calles y exposiciones. Dede allí es otro paseo de cicloruta por campos de cultivo que deja en la capital, a la que dedicaré una entrada aparte. Una ciudad que me encantó. Por cierto repleta también de bicis y con todas las facilidades para moverte en ella. 

Lago Bled a Liubliana


Desde Liubliana hay varias opciones, todas ellas interesantes. Por mi parte un tercer río me iba a acompañar, en este caso el río Krka, palabra que se antoja impronunciable, así que yo metí una e aleatoria y parece que me entendían. Sería una constante. Muchas palabras de esloveno o serbocroata son una sucesión de consonantes que se antoja impronunciable, pero la buena voluntad local ayuda a entenderse.



Tomé rumbo Sudeste hacia Novo Mesto y, ya de paso, atravesé una de las zonas donde resiste la exigua población de lince boreal del país, no lejos de Zuzemberk, villa amurallada que tiene a este animal por escudo.



El paisaje volvió a cambiar a zonas de bosque mixto y moverse por carreteras secundarias y pistas es lo ideal. Es fácil cruzarse con corzos y ciervos y prácticamente no hay turismo.

La pega fue la lluvia. Hasta llegar a la costa una borrasca me acompañaría varios días, acompañada de vientos racheados que hicieron incómoda la pedalada, unido a los sube-bajas marca del país.

Novo Mesto es una pequeña ciudad somnolienta encajada en un meandro del río que visité con un buen chaparrón pero que merece un buen rato. Todos sus alrededores tienen castillos, villas amuralladas y es la capital de Baja Carniola.

Liubliana a Novo Mesto



Decidí seguir el curso del Krka y llegar a una de las zonas con más población de osos de toda Europa (hasta 600 ejemplares hay en Eslovenia) y un modelo de convivencia al tiempo que atractivo turístico.




La zona está especialmente despoblada y los alojamientos son pocos. En la zona del macizo de Sneznik y bosque de Zdrocle se encuentra una de las pocas extensiones de bosque virgen en Europa. De hecho recientemente fueron declarados patrimonio de la Humanidad.

Noches de lluvia, un erizo que viene a saludar, jabalís rondando... Todo un paraíso natural y la pedalada siguiendo un río que es frontera me llevó a Croacia. Pero esa es otra historia.

Novo Mesto a frontera croata



Ficha técnica.

19-27 Julio 2022. 

Parada de dos días en Liubliana

Distancia aproximada 556km.

Desnivel positivo 5200m

Bicicleta VSFarradmanufaktur Deore T-300

Alforjas Ortlieb, parrillas Tubus y Racktime.

sábado, 9 de octubre de 2021

Estampas siberianas. Olkhon y Baikal, religión y superstición.

El conductor del marsruty se baja y deja unos kopek al pie de una cabeza de pavo pinchada en un palo. Junto al palitroque una especie de altar con vasitos, botellas de vodka, más monedas, telas atadas y papeles escritos.




Un tangrim.


Ofrendas en el altar del "dios" cabeza de pavo 

Es un tagrim, una especie de tótem de la suerte que se encuentra por toda Siberia al que se dejan ofrendas para conjurar la mala suerte y, en este caso, para ayudar a las personas que se encuentran viajando. 
Este tipo de tótems son desde pequeños altares a agrupaciones de grandes troncos tallados, visibles desde kilómetros.
Pero me he adelantado. Estaba en Siberia, hace unos años de esto. Llevaba horas en un incómodo asiento y me dirigía a conocer la isla de Olkhon, en el Lago Baikal. Iba a atracar en Juzhir, lo más parecido a una ciudad de la isla.



Juzhir, Isla de Olkhon


Un marsruty es cualquier cosa con cuatro ruedas y motor que comunica poblaciones en Rusia. Puede servir una camioneta militar con asientos o un cómodo autobús. Son baratos y donde no hay ferrocarril es el único transporte viable. Viable y una lotería. Las distancias en Siberia son inabarcables para nuestra mentalidad europea. Lo que parece un paso en un mapa pueden ser 500 kilómetros.
Llegaba desde Irkustk, la que llamaron la perla de Siberia. De reciente fundación, en el siglo XVII, como todas las ciudades de esa inmensa zona del planeta que es Siberia. Una ciudad que conserva bastante de su esplendor pese a incendios y guerras. 



Irkustsk, la perla de Siberia

Más grande que toda Europa y con menos habitantes que España, el nomadismo aún pervive y las ciudades dignas de ese nombre son antiguas paradas de posta o de comercio. Como la misma Irkustk que se fundó como un centro de comercio de pieles.
De las primeras cosas que me percaté al pisar Siberia (estuve en Moscú, pero es otro mundo) es que los rusos, oficialmente ateos durante 80 años y ahora ortodoxos, musulmanes, animistas o budistas, dependiendo de la zona de ese inmenso país, son unos supersticiosos del carajo.
¿Cómo me enteraba de algo? Pues os adelanto que es muy complicado encontrar alguien que hable inglés. Como mucho unas pocas frases hechas, incluso en alojamientos turísticos. Para enterarme de la vida tuve un traductor de lujo, mi amigo Edmundo, traductor de varios idiomas, entre ellos ruso.


Contemporizando con lugareños y mi amigo traductor espontáneo

Eso sí, no es nada que no se encuentre cualquier turista en los países de la antigua órbita comunista donde la religión estaba proscrita. No solo han vuelto las religiones con una fuerza inusitada y te encuentras sus popes barbudos a cada paso, sino también son públicas toda suerte de supersticiones y prácticas animistas, que se llevan muy bien con las religiones estándar.
Toda Siberia está sembrada de chamanismo de una u otra manera. Más de 50 grupos étnicos habitan su vastísima extensión. 
Entre las costumbres de la gente de a pie es imprescindible quedarse con detalles como que si no vacías el vaso de vodka estás ocultando algo. No cumplir con esos pequeños ritos puede tomarse como un gesto de mala educación.



Tampoco beber un solo vaso es educado. Lo normal es dos, pero si no haces ningún gesto te siguen llenando el vaso hasta que la botella se acaba y tu sobriedad con ella.
Si una moneda pequeña cae al suelo no hay que recogerla. Da mal fario.
En los cementerios no solo se visita las tumbas. Suele haber vasos para brindar por los difuntos.
Nada que no conozcamos aquí, solo que completado con tótems de varios tipos al margen de los altares convencionales.



En la zona que recorrí el grupo étnico mayoritario son los buriatos, que, básicamente, es la forma de denominar a los mongoles que viven en Rusia. Junto con los yakutos es la etnia más numerosa. 


Yurta. Habituales en Buriatia.


Curtido de pieles, actividad tradicional del pueblo buriato.


Aunque son budistas de rito tibetano el chamanismo está muy extendido en sus costumbres. Lo más chocante del caso es que sus ritos, como los de los evenkis, antiguos pobladores de la zona y ahora casi desaparecidos, se han contagiado a la población rusa.
El sincretismo religioso está a la orden del día.
Además se ha recuperado toda suerte de ceremonias entre lo folclórico y lo esotérico como las ofrendas que se hacen desde la llamada roca del Chamán, en Olkhon. En realidad algunas son ofrendas de nuevo cuño que se vieron fortalecidas con la presencia del turismo, sobre todo desde la propia Rusia pero también extranjeros. 
La Roca del Chamán o Shamanka, su nombre original (recordar que la palabra chamán es de origen ruso) es un lugar donde tradicionalmente se incineraba a los chamanes locales. En torno a ella hay leyendas sobre la presencia de un burjan que habita en sus cuevas. 



Roca del Chamán, Isla de Olkhom

El término burjan es confuso. Puede traducirse como dios, deidad o también como buda, según me explicaron en el campo de yurtas donde me alojé en un pésimo inglés (siempre mejor que mi ruso). Al igual que tampoco hay un consenso sobre lo que es un chamán.


En el interior de una yurta

En plan brocha gorda un chamán es un mediador entre los espíritus de la naturaleza y los humanos y también un sanador. El chamanismo sería pues una especie de "animismo mejorado".
También la isla es un lugar poblado por espíritus, fama que intentan potenciar los lugareños para animar al turismo.
Igual algún fantasma sufriente sí que queda. Más que nada porque en la isla hubo uno de los temibles gulag de la época soviética. Un campo de prisioneros en el que facturaban el pescado del lago incluso en los gélidos inviernos en que se alcanzan temperaturas de hasta -50ºC. Del campo en sí no queda ni rastro, salvo la ubicación que es conocida. Dicen que los pocos eslavos que habitan la isla descienden del gulag.


Uno de los caminos cerca del antiguo gulag

En todo el entorno del Baikal hubo varios campos de trabajos forzados y miles de personas penaron y murieron en la construcción de vías y carreteras, en minas o en fábricas. 


Pesqueros en el Baikal

De momento los espíritus más omnipresentes que vi en el Baikal son los lemmings. Estos roedores de la tundra se mueven sobre todo por la noche y al amanecer y hay muchos. 



Pero lo que sí encontré en esa isla tranquila fue otro tipo de magia. La del lago en sí, que en la lengua local llaman mar. El más profundo del planeta y con unas aguas tan transparentes que resulta difícil describir.



Vistas del lago Baikal desde Olkhom


Pasé unos días de sosiego. Luego me tocó seguir rodeando el lago-mar, visitar Ulan Udé, capital de Buriatia o vivir el Naadam, día de celebración para los pueblos mongoles y patrimonio de la Humanidad. Mi siguiente destino casi sonaba a broma en el centro de Siberia: Goryachinsk, literalmente lugar caliente.
Han pasado unos años. Ahora mismo todo esto parece tan lejos...






miércoles, 1 de septiembre de 2021

Mediterráneo por descubrir (III). Eurovelo 8


 Murcia qué horno eres. Que no se ofenda el personal, la pillé en un mal momento y hasta un paisano me dijo con cierta chufla que lo contara, que había quien no se creía que pudiera hacer tanta caló en la península.

En anteriores entregas hablaba de lo poco conveniente de realizar este tramo de la Eurovelo 8 en pleno verano. 

El término canícula tomó una nueva dimensión para mí en la ola de calor de Murcia, en que llegaría a ponerme a 47°C a la sombra. Pedalear pronto o al atardecer fue la solución. Y beber litros y litros de agua.

Llegué a la comunidad murciana y su capital fue la primera parada. Un relajante y económico albergue con piscina me dio la bienvenida tras un par de días de acampada libre.

Pero lo más sorprendente, para bien, es que toda la comunidad tiene señalizado al detalle el trayecto de la Eurovelo, lo que hace que puedas prescindir hasta de mapas. Una buena labor.


Panel de señalización de la Eurovelo 8

Murcia capital, además, es una ciudad muy fácil para moverse en bici, así como los alrededores, pues tiene numerosas pedanías que extienden la ciudad muchos kilómetros a la redonda. El río Segura y los parques aledaños facilitan mucho la labor.



Murcia capital

De Murcia volví a la costa mediterránea. Hasta San Pedro del Pinatar donde llegué de noche cerrada y tuve suerte de pillar alojamiento. Intentarlo por libre es difícil en la zona entre los montones de invernaderos y el tráfico.


San Pedro del Pinatar. Los molinos son frecuentes en la costa

La zona vuelve a ser otro apocalipsis urbano con un añadido que ya me habían comentado: el mar de plástico.

A lo largo de la pedalada me iba a cruzar con miles de hectáreas de invernaderos y campos de agricultura intensiva.


Residuos de plásticos procedentes de la agricultura

Como se ha podido saber estos días toda esa agricultura descontrolada tiene un coste ambiental muy alto. Lo vería en los siguientes kilómetros, en el agonizante Mar Menor.


Balnearios vacíos en el Mar Menor

Supongo que antes de la sobreexplotación agrícola la laguna interior debía ser un lugar precioso.

Cuando yo recorrí la costa los empleados de Tragsa se afanaban en quitar toneladas de algas con palas y excavadoras. 


Retirada de algas en el Mar Menor

Estas algas, causantes de la falta de oxígeno, encuentran nutrientes sin fin de los vertidos agrícolas indiscriminados y que tampoco hace falta ser un genio para intuir de dónde vienen. Cualquier turista a poco que pasee se encontrará con agricultura intensiva en zonas que, además, chocan por ser un auténtico secarral.

Aún así la zona tiene varios pueblos más relajados que la atestada zona de la Manga. Eso sí, con muchos establecimientos cerrados, la zona no es demasiado apetecible. También en todo el entorno hay formaciones geológicas de bastante interés fruto de la erosión y varios espacios naturales protegidos.

Esa misma mañana fui rodeando la Unión, ciudad célebre por sus minas abandonadas y su festival flamenco que dejé a un lado de la ruta. Desde allí a Cartagena es una carretera un poco incómoda pero de bajada. 

Me habían comentado ya que la deteriorada ciudad portuaria había pegado un cambiazo en las últimas décadas y realmente me sorprendió. 

El casco histórico, la ciudad romana y el frente marítimo son una gozada. Personalmente me pareció interesante el Museo de la Guerra Civil situado en un refugio antiaéreo y el de Arqueología subacuática. Comer tampoco está nada mal y es bastante económico.



Cartagena

Salir de la ciudad equivale a subir una cuesta que esquiva las instalaciones militares y que lleva al parque de Tentegorra, una zona arbolada donde los cartageneros suben de picnic. La parada es muy agradable, aunque las fuentes no tienen agua.

El tema del agua es muy problemático fuera de las grandes ciudades. Es mejor llevar reservas pues la zona es especialmente seca. Gracias especiales al agricultor que me trajo una botella de agua mineral cuando andaba con solo unas gotas en el bidón.


Acueducto de Perín

La ruta se adentra por pequeñas poblaciones y rodea la reserva natural de Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán. Un paraje que reservo para futuras visitas. La zona está bastante despoblada, con escasa cobertura  y pocos establecimientos. Interesante ver cómo se las han ingeniado a lo largo de la historia para aprovechar los pocos recursos hídricos. Hay una ruta temática.

Dormí en los campos de cultivo de Tallante, entre pequeñas casitas de campo.


Isla de Mazarrón

Desde la sierra bajé a Mazarrón, localidad dispersa en varias pedanías, con playas pequeñas y de la que me gustó Bolnuevo con sus Gredas. Unas caprichosas formaciones geológicas de piedra arenisca.


Gredas de Bolnuevo

Desde Bolnuevo se adentra la pista que transita por una zona de calas nudistas poco frecuentadas a las que no se puede acceder en coche, lo que las convierte en un lugar especialmente tranquilo. 

Al terminar este tramo me apenó ver por un lado de nuevo el mar de plástico y por otro varias playas atestadas de autocaravanas y furgonetas. Defiendo la acampada libre y respetuosa, pero no la acampada motorizada a lo bestia y en una zona natural.


Donde hay terreno llano hay invernaderos

Ya llegaba al fin de mis días de vacaciones y la última tirada me llevó a Águilas, última ciudad murciana y frontera con Almería.



Águilas


Me despedí de Murcia con un menú de pescaíto frito de toque ya muy andaluz. Un paseo por la ciudad y empezó la odisea de volver. Pocos buses, cercanías lentos... Así que tuve que coger tren a Murcia capital primero, luego otro hasta Valencia y, desde allí, lo más rápido fue coger un bus hasta Zaragoza.

Me han quedado ganas de volver. He encontrado con un Mediterráneo que es mucho más que chiringuitos playeros y hordas de turistas. Lleno de Historia (así con mayúsculas) e historias. 

Aún sin alejarse mucho de tu propio entorno uno siente que se mueve... siempre un poco más lejos.



Tramo Murcia-Águilas de la Eurovelo 8

Tramo 226kms.

Ficha técnica

Tarragona-Águilas del 3 al 15 de Julio de 2021

Distancia total recorrida 923km

Alojamiento en camping, albergue y acampada libre

Bicicleta VSFahrradmanufaktur T300

Cubiertas antipinchazo Schwalbe Marathon Plus