lunes, 25 de febrero de 2019

Sta María de Huerta-Tudela. Cruzando la Soria despoblada

Mi planteamiento para este fin de semana, invernal pero con sol, fue simple: cruzar el Este de la provincia de Soria por su parte más despoblada. Lo conseguí y encontré rutas tranquilas, fáciles y gente amable.
Arranqué desde Santa María de Huerta, primer pueblo de Soria saliendo desde Aragón, donde se toma el Sendero Ibérico soriano, GR-86, una ruta bien señalizada por pistas agrícolas sin grandes subidas ni bajadas en este tramo. Hasta Torlengua no hay que dejar las marcas rojas y blancas.
Una nota interesante. Lo que tengas que comprar que sea en Sta María, porque, siguiendo la ruta que propongo, no encontrarás otra tienda en 60km.
Se llega allí con tren regional, un trayecto bonito que solemos llenar los ciclistas.



Monteagudo de las Vicarías es uno de los muchos pueblos con castillo de la zona. De hecho encontré castillos en ruinas por todo el recorrido. Fue tierra de frontera entre Castilla y Aragón en conflicto permanente. Un paseo con sol a mediodía, parada en la plaza y algún turista.



Desde Monteagudo a Torlengua y el camino se vuelve totalmente solitario. Parada y comida en Torlengua y de allí se toma de nuevo la GR-86 aunque el sendero se abandona para llegar a Mazaterón. Conveniente guiarse con el amigo Google Maps.


Desde Mazaterón, siguiendo el río Henar por carreteras más que secundarias y alguna pista agrícola, me fui acercando hacia el Moncayo, del que se tiene una vista privilegiada buena parte del camino.
Todos los pueblos que encontré por el camino tienen de 5 a 20 habitantes en invierno. No esperes poder tomar un café porque no hay bares abiertos salvo en Cardejón.
Pasé un rato agradable en el establecimiento de la señora Rosa junto a la carretera N-234. Es un bar tan pequeño que es fácil pasarse de largo.
Intencionadamente esquivé las poblaciones más grandes como Gómara.




Aún así la despoblación da imagen de una realidad acuciante: Soria languidece. Ya ni cereales se ven en muchos tramos y sí campos abandonados, algo de ganadería y poco más.
Mucho tiene que cambiar el rumbo de la historia para que llegue a repuntar la provincia, como tantas otras de la España interior atrapadas por una demografía en descenso.

En Cardejón planté la tienda en el viejo lavadero (tampoco es fácil encontrar alojamientos) y amanecí a -3ºC. Cosa habitual en esta época del año. Así apetece pedalear con más brío.
Desde Cardejón un tramo de camino y luego una confusión que me hizo tomar la C-101 hasta Noviercas, aunque hay otra posibilidad más tranquila pero más incómoda de ir por camino hasta Ólvega.


Noviercas obliga a coger un camino paralelo a la carretera y llega un momento en que hay que tomar la CL-101 que sube hacia el puerto de Carrascal. Desde allí es una cómoda bajada y por fin una localidad de cierto tamaño, Ólvega. Termina la zona más despoblada y tímidamente va apareciendo algo de industria y dos localidades muy animadas: Ólvega y Ágreda.



Ágreda tiene un casco histórico bastante grande que da idea de su pasado señorial. También algunos bares no menos interesantes y asequibles.
En esta localidad, como a lo largo del camino, te encuentras con restos de la desaparecida línea de ferrocarril que permitía conectar con Zaragoza.
Puede que no sea el medio más usado, pero de donde desaparecen las vías a veces termina desapareciendo la gente.




Desde Ágreda hay pocas alternativas ciclables, así que lo mejor es coger la carretera a Tarazona, que incluye meterse dos kilómetros por un feo final de autovía y tener la privilegiada vista del Moncayo a la espalda y de frente el Pirineo. La carretera se calma un poco al desviarse hacia Tarazona, eso sí.



No me detuve mucho en Tarazona, pues la conozco de sobra, pero es una ciudad que ha enfrentado una intensa restauración y que es imprescindible visitar. Su empinado casco histórico es imponente.






Desde Tarazona a Tudela es una bajada fácil por la Vía Verde del Tarazonica, sobre el antiguo trazado del ferrocarril.
Por desgracia no tiene fuentes disponibles, pero todo lo demás está habilitado perfectamente: merenderos, aparcabicis, zonas de sombra y accesos fáciles a varios pueblos.
Es muy fácil detenerse en pueblos que están junto a la vía como Malón, Tulebras o Cascante.
22km y en Tudela. Tren a Zaragoza y un trayecto que recomiendo para quienes gusten de los parajes solitarios, algo de patrimonio y algo de fauna silvestre.





Ficha técnica


Ruta Santa María de Huerta-Tudela de Navarra 144km en total.
Pistas de tierra y carreteras secundarias.
Tren hasta Santa María de Huerta 15,30€ desde Zaragoza bici incluida
Tren Tudela-Zaragoza 6,30€
Varias combinaciones de trenes a Zaragoza, Madrid, Logroño y Pamplona.
Gasto total en los dos días 30€

Bicicleta VSF con alforjas Ortlieb y bolsa delantera Norco



lunes, 14 de enero de 2019

Jalón en cicloturismo. Río vivido y explotado

El río Jalón es el afluente más caudaloso de la margen derecha del Ebro.
Es un río que riega miles de hectáreas de cultivos, que alimenta industrias, que da de beber a poblaciones. Un río muy vivo y muy aprovechado. A veces más que aprovechado explotado hasta la última gota, como se pretende hacer con el embalse de Mularroya, uno de esos despropósitos en forma de obra hidráulica tan típicos de España.


Me decidí a seguir el curso del río aprovechando el puente de la Constitución, en diciembre, aunque no son fechas muy recomendables. En este caso se esperaba buen tiempo y así fue.
Tomé el tren hasta Medinaceli, Soria, a un paso del nacimiento del río. Paciencia, un libro y a remontar el Jalón precisamente, pues buena parte del trayecto, muy interesante, recorre el río.


Desde el arco romano de Medinaceli las salinas del Jalón

Medinaceli es un pueblo con mucho patrimonio al que dediqué un rato, aunque ya lo conocía. 
Desde varios puntos se domina el Jalón y la N-II, que inevitablemente hay que seguir.
Por el mismo punto por el que pasó la calzada romana que unía Zaragoza y Mérida, paralela al río, se hizo la N-II, ahora con muy poco tráfico e ideal para pedalear.




Medinaceli

Desde Medinaceli es un cómodo paseo de bajada con un río que se encañona y a ratos la carretera va encajonada o junto a paredes donde viven colonias de buitres que se pueden apreciar sin siquiera prismáticos, a un paso de la calzada.



Somaén y el Jalón cerca de Jubera

Se atraviesan pueblos como Somaén con su castillo, Arcos de Jalón y se llega a Santa María de Huerta, con su monasterio cisterciense.
La despoblación ha hecho mella y se nota. Pueblos muy pequeños, muchos despoblados y las ruinas de antiguas ventas y casas de campo acompañan todo el camino, también al pasar a Aragón.


Locomotora de época en Arcos de Jalón

Medinaceli-Santa María de Huerta (Frontera con Aragón) 34kms aprox


Una vez en Aragón viene muy bien coger el Camino del Cid que te deja en Cetina, En esta zona la ruta discurre por pistas de tierra de uso agrícola en buen estado, para las que no es necesaria la BTT. Alguna rampa delicada lo único.
Al salir de Cetina hay que estar al tanto para no terminar en alguna pista con el agua por la rodilla. Los caminos se vuelven confusos hasta empalmar de nuevo con la N-II que te deja en Alhama de Aragón, pueblo balneario que también hay que visitar.


Alhama de Aragón


Alhama es un lugar con un toque decadente, pero es una población de cierta entidad con supermercado, bares, alojamientos y cruce de caminos para visitar lugares como el Monasterio de Piedra.
Desde allí el Jalón va creciendo en caudal. Desembocan el río Piedra y el Manubles, en un bonito paseo en Ateca.
Luego es un paseo hasta Calatayud que se puede atravesar totalmente por el carril bici paralelo al Jalón y proseguir por un parque que conecta con un tramo de vía verde que nos llevará hasta una de estas carreteras solitarias aragonesas que son una pequeña joya.

De Cetina a Calatayud por carretera secundaria



Carril bici junto al Jalón, Calatayud

Si se duda hay que preguntar por Huérmeda, barrio de Calatayud y tomar la ruta que sigue hasta Embid de la Ribera.
Una carretera estrecha con frutales, despoblados y de nuevo buitreras.
De esta zona, hasta la llegada a Morata de Jalón, destacar que nos volvemos a encontrar con la dura realidad de la despoblación. Dos pueblos abandonados, Campiel y Morata de Jalón.
El paisaje es duro pero la carretera, sin tráfico, se disfruta a fondo.


Buitrera junto al Jalón


Embid de la Ribera


Cementera de Morata

De Calatayud a Morata de Jalón

Desde Morata hay que hacer una pequeña odisea para evitar la autovía y llegar a Ricla. Lo mejor es preguntar. En el albergue de los escaladores son especialmente amables, aunque muchos en el pueblo conocen la ruta.
Se tiene que tomar la carretera a Santa Cruz de Grío y desviarse por la antigua N-II en las obras del pantano de Mularroya. Hay derecho de paso, aunque los guardias de seguridad te avisarán. Desde allí es una pista forestal que lleva directamente a la Almunia, con tramos asfaltados. Está muy bien señalizada. En Google Maps está señalizado como ruta peatonal.

Mapa aproximado Morata de Jalón-Ricla


El embalse de Mularroya es un proyecto que consiste, en esencia, en represar un río como es el Grío, que tan apenas transporta caudal de agua muchos meses al año, para lo cual se trasvasará caudal del Jalón realizando un túnel. Al final ni llevará agua el Grío ni la llevará el Jalón. Lo dicho, una de estas locuras de obra pública que uno se pregunta qué cabeza calenturienta diseñó.


Obras de la presa de Mularroya

Tras llegar a Ricla, donde terminé durmiendo en un campo de frutales un poco de cualquier manera, llega la parte totalmente llana del recorrido.
El Jalón riega miles de hectáreas y la población aumenta de forma exponencial. Se acaban los pueblos diminutos y hay más actividad, más población. Algo de industria, granjas y, sobre todo, frutales.


Hay quien tira cualquier cosa cerca del río

El río queda como una referencia que vamos cruzando de vez en cuando y en la que se pasa de la margen izquierda a la derecha. Se deja a un lado Épila y se atraviesan pueblos como Calatorao, Rueda de Jalón o Bárboles.



Rueda de Jalón

De Ricla a Grisén

Un paseo que empalma caminos agrícolas con carreteras secundarias hasta llegar a Grisén,a un paso de la fábrica de PSA Citröen, que se ve con el Moncayo de fondo.
En Grisén la impresionante muralla que se construyó para que el Canal Imperial pasara sobre el Jalón en el siglo XVIII.
Hay obras que cortan el acceso a Alagón y una gran acumulación de tierras, por lo que hay que dar un rodeo y tomar por el Canal.



Muralla de Grisén y acueducto del Canal Imperial en un día de niebla

En Alagón está el paraje de el Caracol, un merendero que se llena en los meses de verano pero yo encontré tranquilo.
Y ya desde Alagón el camino señalizado con flechas rojas nos lleva directamente a Torres de Berrellén, donde está muy bien indicada la desembocadura, justo junto al histórico paso de barca del Ebro y frente al paraje de el Castellar.



Desembocadura del Jalón. Paraje del Castellar.


Desde allí es una tirada de poco más de 20kms a Zaragoza, en mi caso, pero se puede llegar a la estación de Casetas en unos 8kms y desde ahí tomar regionales o empalmar dirección las provincias aragonesas, Navarra o Rioja.

Torres de Berrellén-Zaragoza


FICHA TÉCNICA

Fechas: Del 7 al 10 de diciembre 2018
Distancia recorrida: 246kms
Varios trenes diarios dejan y recogen a lo largo de todo el recorrido.
Algunas líneas regionales cobran 3€ de suplemento por la bici.
Camping en Saviñan, albergue en Morata de Jalón, algunas pensiones y casas rurales.
Posibilidad de acampar por libre en eras y campos de cultivo abandonados.
Fecha ideal para el recorrido: Primavera y otoño. El calor en verano y el frío en invierno son muy extremos.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Munich-Venecia en bicicleta. Septiembre 2018. Ficha técnica

Recorrido cicloturista Munich-Venecia
Salida de Marienplatz, Munich 14 Septiembre
Llegada a Piazzale Roma, Venecia 20 Septiembre


Vista montañosa desde el avión



Coste vuelo desde Zaragoza i/v con Volotea, bici incluida 173€
Gastos totales tras vuelo, incluyendo camping, cervezas y compra en supermercado 260€
Distancia recorrida 586km
Posibilidad de acampada libre/vivac. No permitida pero tolerada en algunas zonas. No tuve mayor dificultad.
Disponibles algunos miembros de la red warmshowers para cicloturistas.


Kilómetros recorridos: 586
Bicicleta: VSF Fahrradmanufaktur Deore T-300Alforjas y bolsa delantera: Ortlieb, Norco

Guía y mapas facilitados en Oficina de Turismo de la ciudad de Munich. Gratuitos y muy completos, aunque con alguna falta de actualización.



Mapa gratuito de la ruta

Meses óptimos para el recorrido: de mayo a septiembre.

Pluviosidad muy alta. Imprescindible ropa impermeable y de abrigo.



Facsímil de un diploma de 1907. Vittorio Véneto


Mapas. Aclarar que en Italia el servicio de Googlemaps no está preparado para las rutas en bici. Todos los recorridos son aproximados y los kilómetros son los que me salían a mí.




Eroica Dolomiti. Para los más aguerridos

Y si tenéis cualquier pregunta, duda, sugerencia. Quedo a vuestra disposición.


miércoles, 14 de noviembre de 2018

Munich-Venecia en bici (IV). De los Dolomitas a la Serenísima.

Se acabó subir. Y de qué manera.
Desde lo alto del paso de Cimabanche empezaría una bajada de prácticamente 100km, en algunos tramos realmente rápida por una Italia que va cambiando de alpina a mediterránea. Un centenar de km que, además atraviesan los Dolomitas, patrimonio de la Unesco.


Avituallamiento cotidiano

Se acabó la Italia que habla alemán, aunque no la que se expresa en lenguas minoritarias como el ladino o el véneto. Es una zona con mucho que ofrecer, pero, por encima de todo, una naturaleza desbordante de lagos y bosques.
Bajando por una pista de tierra a toda velocidad desde el paso de Cimabanche, cambié de región, dejando atrás el Tirol, a la de Belluno. Y en 15km llegué a Cortina d'Ampezzo, capital turística de los Dolomitas.
Incrustada entre picos de 3000m se ubica en un entorno impresionante y es, básicamente, un rincón lleno de pijos, tiendas caras y hostelería más cara aún. Pero es un crimen no parar allí y dedicarle una visita.



Cortina d'Ampezzo

Al salir de Cortina me pilló una inoportuna lluvia a la entrada del Valle de Cadore, que coincidió con una zona en que la ruta para bicis se hallaba interrumpida por obras (finalizan en 2019) y hay que circular por carretera.
Un rato de incomodidad en que tuve que combinar carretera y el paso por un polígono industrial.


En el Valle de Cadore se conserva la lengua ladina

Cadore es una sucesión de pueblos pequeños que tiene su punto más importante en el lugar de nacimiento de Tiziano, Pieve di Cadore. Lo atravesé con lluvia y con las molestas obras de la carretera, pero la parada en Pieve mereció la pena.
Un pueblito encantador con estructura renacentista y con una casa-museo en el presunto hogar natal (hay dudas de ello) de Tiziano.


Casa-museo de Tiziano. Pieve di Cadore

Desde Pieve de nuevo bajada y salida a la carretera en algunos tramos que coinciden con la vía de pedaleo. Esta zona me resultó un tanto desagradable pues estaba anocheciendo, con llovizna y una carretera en bastante mal estado. No hay más alternativa pues el valle es muy estrecho, así que allí que fui.
Paré un momento en la techumbre de la Virgen de la Salud, por la que la gente tiene una especial devoción en la zona, y debió obrar el milagro de que parara la lluvia y un amable paisano me indicara un sitio donde dormir. Pasé la noche en un pequeño cobertizo en la entrada de la reserva natural de Val Tovanella, a un par de kilómetros de Ospitale di Cadore.


A la mañana siguiente la primera parada fue en Longarone. Un pueblo completamente nuevo que sustituyó al arrasado por la terrible catástrofe de Vajont, en 1963. Un corrimiento de tierras sobre el agua de una presa levantó un tsunami de agua y barro que mató a 2000 personas.
A las afueras del pueblo hay un cementerio y monumento dedicado a las víctimas. Por cierto, los helados son fuera de serie y me zampé uno a las 10 de la mañana.
Y un poco más allá, más centrales hidroeléctricas y un curioso paseo el que ofrecen los antiguos pasadizos y vías de servicio de una de ellas ahora preparados para pedalear.





Si uno se encuentra con pocas ganas se puede tomar el tren en Ponte nelle Alpi, en el desvío que conduce a Belluno o en el mismo Belluno. En todos los regionales se admiten bicis.
El nombre de Ponte nelle Alpi deja claro que ahí se acaban los Alpes y la bajada se suaviza, junto con el clima.



Lago Santa Croce

Llegué al lago Santa Croce con una mañana espléndida y comprobé, por desgracia, como ha afectado la sequía a la zona este verano.
El lago está bastante más bajo que de costumbre y parte de los torrentes que lo llenan están secos. En un café me comentaron que las temperaturas habían sido muy altas para la zona y la pesca tirando a mala.
Me llamó la atención que el número de ciclistas con los que me cruzaba bajó mucho. En todo caso algún animoso haciendo carretera y subiendo puertos. La bajada termina, más o menos, en Sella di Fadalto y quedan poco más de un centenar de kilómetros hasta Venecia.
Ya con sol y con influencia mediterránea llegué a Vittorio Veneto, Vitorio en lengua véneta, una ciudad resultado de la unión de otras dos y que pillé en preparativos de la celebración del final de la Primera Guerra Mundial.
La estructura es renacentista, con una arteria que atraviesa la ciudad y un entorno en que se han restaurado varias viejas instalaciones industriales como molinos o tejedurías.
Allí me encontré con Patrizia, una animada ciclista con una vitalidad impresionante que me enseñó parte del patrimonio local y me regaló una copia de un diploma ciclista de 1907.


Vittorio Veneto


Patrizia, mi guía en Vitorio

De Vitorio salen varias carreteras secundarias y caminos y es fácil despistarse, así que hay que elegir bien. 
Opté por ahorrar una parte de camino por una carretera secundaria, que deja directamente en Conegliano.
Desde allí es un recorrido por el que combiné carretera con el recorrido señalado, que en muchos casos circula en paralelo a la carretera que llevaba mucho tráfico por la tarde.
Está claro que se acaba la escasez de población y los pueblecitos de las zonas alpinas. Las poblaciones son más grandes, empiezan a verse polígonos industriales y fábricas y el tráfico es mucho más denso.
El paisaje es de viñedos. Es la tierra del prosecco, un popular y económico vino espumoso.
Tras un lío de carreteras, desvíos por obras y un poco de miedo por el tráfico llegué a Treviso en plena noche y lo que estaba marcado como camping resultó ser un simple parking de autocaravanas en el que se me comieron los mosquitos.



Llegando a Treviso

Por contra la visita a la ciudad, al día siguiente al poco de amanecer, fue una gozada.
Treviso es una ciudad muy activa, con un centro histórico amurallado y muy bien restaurado en el que ha colaborado bastante la fortuna de la familia Bennetton, originaria de la ciudad. La sede de esta compañía también está en la ciudad.
Me lo tomé con calma, tenía tiempo. Así pude pasear las zonas de canales, alguna de cuyas norias tradicionales se han aprovechado para producir electricidad.
También el puente sobre el Sile, muy fotografiado, que cita Dante en la Divina Comedia y disfruté a primera hora de la apertura de los mercados como el de la Isla Pescaria.




Treviso

La salida de Treviso fue todo lo contrario a la llegada por carretera.
A lo largo del río Sile va un carril-bici que cruza por espacios naturales y embarcaderos.
También atraviesa una reserva natural y un curioso cementerio de barcos.
Este mismo carril lleva a varias carreteras secundarias que, casi sin darme cuenta, me dejaron a un paso del aeropuerto Marco Polo, a escasos 10km de Venecia. 
En algunos tramos atajé por la carretera hasta que me perdí un poco y no me quedó otra que llegar a Mestre a revueltas de los coches.


A lo largo del río Sile

Y llegar a Mestre en plantarse en una gran ciudad, en un tremendo cruce de carreteras desde el que hay que apañarse como bien puedas para encontrar el carril bici que circula paralelo al puente que conecta con la isla de Venecia. 
Aún así, preguntando se va a Roma... o a Venecia. Y con la ayuda de unos estudiantes pude llegar tras unas cuantas vueltas a Venecia. Bueno, a piazzale Roma, pues en toda la Serenísima está prohibido circular en bici.
A revueltas de los miles de turistas llegando, de las empresas de alquiler de coches, de las maletas con ruedas convertidas pesadillas para sus dueños en una ciudad tan peculiar... Terminé mi pequeña ruta de una semana. 
Aún quedaba por recorrer y seguir con la idea de este blog: siempre un poco más lejos.





Y, por fin, en Venecia

De Cimabanche a Venecia y final de ruta. Del 18 al 20 de septiembre
Posibilidad de trenes regionales desde varios puntos con conexión a Venecia.
Camping en Belluno, Conegliano, Lago santa Croce y 10 en el entorno de Venecia.

Próxima entrada: Ficha técnica Munich-Venecia en bicicleta