miércoles, 8 de agosto de 2018

Camino Santiago Norte. Tramo Santander-Unquera en cicloturismo familiar

El tiempo es relativo, más aún para quien se mueve en bici, sin prisas. No es solo cuando se llega sino como se llega. Así que un año de retraso tampoco es tanto para publicar esta crónica.
Si algo define al Camino de Santiago en verano es la saturación. Miles y miles de personas transitando sobre todo los últimos 100km en una riada interminable de gente en el Camino Francés.
Una buena idea es anticiparse a la oleada de julio y agosto, y ya de paso ahorrarse el calor. Y tampoco es mala idea optar por el Camino del Norte. Una alternativa que quizá no posee los espectaculares monumentos del Camino Francés pero sí unos escenarios naturales impresionantes y unas playas nada desdeñables.
Esto combinado con una afluencia que es la cuarta parte del Francés nos hizo optar por ella y, además, hacerlo en bicicleta de alforjas, incluyendo un transportín en el que iba nuestra hija de un año.


Puerto de Santander. Aunque no lo parezca, era verano.


El recorrido completo es largo y empinado, así que comenzamos en Santander, un punto intermedio de fácil acceso. La salida de la ciudad, eso sí, no es agradable por el exceso de tráfico, aunque se hace por un cómodo carril bici que nos lleva hasta una carretera horrible y muy transitada.
Lo peor, sin duda, del Camino Norte es el exceso de asfalto para la gente que va caminando, que se combina con sendas y pistas con unas tremendas cuestas imposibles de remontar montado en la bici, a no ser que se esté en una extraordinaria forma física y se lleven cubiertas de tacos de cierta calidad.
La primera etapa no nos gustó demasiado. Mucha, pero mucha carretera y una cuarentena de kilómetros para llegar hasta Requejada, con el albergue lleno, en plena noche y un trozo de césped junto a una carretera (otra vez carretera) donde plantamos la tienda.
Eso sí, de camino no faltaron algunos rincones bonitos y algunas estrecheces y cuestas también.
Sorprendente también el desconocimiento de la gente de la zona sobre el Camino: por dónde va su recorrido, alojamientos o albergues. Quizá da idea de que es un camino un tanto concebido sobre la marcha, sin el arraigo histórico del Camino Francés.




Etapa Santander-Requejada



El segundo día etapa muy corta que empezó con el trayecto junto a la impresionante planta química de Solvay. Luego cambia totalmente con una plácida y preciosa ruta hasta Cóbreces. La entrada a la comarca de Alfoz de Lloredo nos introduce en la Cantabria más verde, llena de arbolado y con el paso obligado por la preciosa san Martín de Cigüenza. Mejor disfrutar ese tramo, porque será de lo más hermoso y plácido en todo el recorrido.


En esa etapa la parada es obligada en Santillana del Mar. Localidad monumental de la que poco más hay que contar que lo que cuentan cientos de páginas escritas sobre la misma.
Inevitable perder unas horas recorriéndola, pasear por un pueblo muy acondicionado para el turismo pero igualmente hermoso.
Hay una oficina de turismo muy conveniente, pues facilitan mapas y sugerencias muy prácticas. Se echan de menos indicaciones específicas para bicicletas.



Santillana del Mar

Nuestra hija, Goya, cumplió un año en esta etapa y lo celebramos convenientemente



Etapa Requejada-Cóbreces



La salida al día siguiente nos acerca de nuevo a la costa y a un trayecto algo menos urbano. A la salida de Cóbreces y durante los primeros kms hay señales que pueden parecer contradictorias y hay que andar con tiento pues en bici te puedes saltar algunas.
Primero parada y café en Comillas y paseo por esta impresionante villa, aunque un tanto atestada de turismo pues ese día coincidía con una feria medieval. La entrada para las bicis puede ser delicada por el acceso compartido con los coches. Ojo al tráfico que atesta las entradas y salidas.


Capricho de Gaudí, Comillas

Por desgracia cuando hay que circular por carretera en el Camino Norte es una constante el escaso respeto de muchos conductores hacia ciclistas y  caminantes.
De Comillas a san Vicente de la Barquera es un cómodo paseo que nos deja en la playa a pasar las horas de más calor. De fondo el paisaje de los Picos de Europa nos acompañará unos días.
La salida de san Vicente nos lleva a una nueva cuesta que nos ofrece una vista única de la ría. Siempre se puede optar por tirar directamente por la carretera, pues, al fin y al cabo, nos conducirá al mismo punto: Unquera. Eso sí, la carretera no nos ofrece el paisaje que recorre las aldeas de Acebosa y Serdio.


¡Aúpa con el repecho!


EL tramo final hasta Unquera nos lleva además por una fea carretera bastante transitada a esta localidad sin demasiado interés aunque con un dulce típico, las corbatas, que podremos encontrar en diversos sabores y tamaños. No vinieron mal después del esfuerzo, eso sí, son para grandes golosos y adictos al azúcar.

Etapa Cóbreces-Unquera




Distancia total 101km
Pocas plazas en albergues. 
Albergues no oficiales en Cóbreces. Recomendable El Pino, a pie de carretera
Posible acampar junto a albergue de Requejada y camping en Santillana, Comillas y Parque Natural de Oyambre. Pocas posibilidades de acampar por libre.



viernes, 3 de agosto de 2018

Una bici nueva. Ansia cicloturista.

Ya era hora.
Con mi vieja Orbea Aran convertida en un monstruo de Frankenstein del que casi ninguna pieza es original he cambiado de bicicleta... ¡Y es una máquina!



¿Qué bici hace falta para el cicloturismo de alforjas?
Encontraréis cientos de ideas en la red, muchas marcas, algo de pijerío y muchas buenas ideas también.
Por mi parte no diré nada nuevo si os cuento que si vais a montar otro peso que no sea vuestro cuerpo en una bici es mejor que tenga un cuadro sólido. Hay que olvidarse de carbono o titanio porque puede uno terminar partiendo el cuadro o doblándolo sin remedio. Esas estupendas soluciones quedan para ciclismo de ruta y bolsillos saneados. El aluminio, aunque más barato, tampoco es recomendable por su rápido desgaste.
En cicloturismo se suele usar lo que se llama acero cromoly, una aleación de cromo con molibdeno muy resistente. Con ello se fabrican las VSF farradmanufaktur, por la que he optado. En mi caso una Deore T-300 de trekking con 27 marchas.
Hay muchas otras marcas especializadas en cicloturismo: Surly, Santos, Gudereit o algunos modelos de Orbea, bastante más económicas que las anteriores.
Que el cuadro sea resistente es fundamental, aunque sea algo más pesado. Un kilo o dos más en un cuadro es mucho para hacer carretera y pelearte con el crono, pero el cicloturista autosuficiente no tiene prisa, o no debería.
También es importante disponer de un portabultos trasero que aguante cuanto más mejor y que permita colgar con facilidad las alforjas y todo ese montón de cosas que terminan atadas con un pulpo cutre o incluso una cuerda en cualquier viaje. Si el que va de serie no te convence mejor cambiarlo. Dos buenas marcas son Racktime y Tubus. Yo he optado por la primera, más barata. Puede parecer una burrada buscar una parrilla que aguante 30kg, pero nunca se sabe lo que vas a llegar a cargar.


Las ruedas van a gusto del consumidor. Empecé llevando 28", he llevado varios años de 26" y ahora he vuelto a las 28". Eso sí, las cubiertas anti-pinchazos son un lujo que todo el mundo debe permitirse. Hace años que uso Schwalbe. Para mí son las mejores, aunque no son baratas. Pero si una cubierta te dura años con muy poco desgaste y no pinchas nunca merece la pena.
Empiezo con un sistema de frenos para mí totalmente novedoso, los frenos hidráulicos V-break. Aún tengo que probar más (y aprender como se reparan) pero tienen una serie de ventajas como su fiabilidad. Tan apenas necesitan ajustes y la zapata tarda siglos en desgastarse.



No puedo olvidarme de la gente de Recicleta, por otro lado, que me han echado un cable, como de costumbre, en lo que más me convenía. A falta de conocimientos más extensos no hay nada como dejarse aconsejar por quien sabe más que tú.
Personalmente, para quien empiece en el cicloturismo, con una pequeña inversión en una bici digna debe ser suficiente. Unos cuantos ajustes, buenas cubiertas y unos conocimientos muy básicos de mecánica y a funcionar. Tiempo habrá de invertir.
Y ahora queda todo un mundo por recorrer, nuevos caminos, de los que ya iré hablando.
Por lo pronto un homenaje a mis bicis y a caminos pasados.
Siempre un poco más lejos...



Con este trasto me recorrí unos cuantos kms en Tailandia y salí con vida.


Con una Mérida alquilada con el Mekong y Laos de fondo



Una Pegas rumana. Joyita vintage


Estrenando bici en el Sahara Occidental. Junio 2009




Distintos medios de transporte. Los dos sostenibles






Con mi hija en su transportin


Con una KTM austriaca y un transportín intentando orientarme






miércoles, 4 de julio de 2018

Vías verdes en Aragón. A paso tranquilo


Los aficionados al cicloturismo de alforjas y a la BTT las conocen de sobra, pero las vías verdes aragonesas, recuerdo de los tiempos gloriosos del ferrocarril o los paseos tranquilos por la orilla de nuestros ríos, merecen más atención. No sólo eso, sino que, con una pequeña inversión, se podrían crear nuevas rutas que generarían un modelo de turismo de naturaleza y deportivo poco conocido aún en nuestra tierra y con escasa, casi nula, explotación turística.
Un modelo positivo porque, por una vez, la centralidad de Zaragoza queda en un segundo plano y se nos plantea una alternativa para conocer lo rural, lo natural, el paisaje agrícola y esos espacios de soledades que nos ofrece el despoblado aragonés.
En este artículo no trataré solo de vías verdes en el sentido estricto del término, o sea infraestructuras ferroviarias en desuso reconvertidas para recorrido ciclista y peatonal. La idea es ampliar a los espacios ciclables de cierta entidad y recorrido.
En una primera mirada no es una vía verde el espacio más ciclado y transitado al margen de las carreteras en Aragón sino el Camino de Santiago. Son miles los peregrinos a pie y un 10% de ciclistas en un recorrido que precisa de una señalización ciclable más detallada.


Camino de Santiago. Camino Francés cerca de Martes

Por supuesto la estrella es el Camino Francés, pero paralelo al Ebro y casi coincidiendo con el GR-99 o Camino Natural del Ebro discurre otra ruta jacobea, mucho menos transitada y en no muy buen estado, que nos deja en Logroño para empalmar con la vía más popular.



Camino de Santiago a su paso por Zaragoza

No es la única vía que discurre por un río. En Aragón también arranca la GR 113, que recorre el larguísimo curso del Tajo por más de 1000km. Un recorrido para tomarlo con ganas en su inicio, con pocos alojamientos y menos conocido de lo que merece. Parte de Albarracín, aunque en realidad el Tajo nace a 30km de allí. Paradojas del turismo.


No es Juego de Tronos, es el nacimiento del Tajo

La posibilidad de recorrer el curso de los ríos, una de las rutas ciclistas normalmente más atractivas, en Aragón tiene una asignatura pendiente. Los cursos del propio Ebro, Gallego, Huerva o Jiloca ofrecen muchas posibilidades que no se aprovechan y las sendas naturales que los recorren adolecen de falta de todo tipo de carencias, convirtiendo en inviable la práctica del ciclismo en buena parte de su trayecto. Un ejemplo europeo a seguir podría ser el Danubio, con más de millón y medio de cicloturistas anuales y un referente mundial de ruta ciclable con un doble beneficio: genera trabajo y ayuda a preservar el entorno fluvial.


El paraje del Santo en Tosos, junto al río Huerva

Dentro de las vías verdes propiamente dichas la más veterana y probablemente la más cómoda es la Vía del Tarazonica entre Tarazona y Tudela. Una vía ideal para hacer en familia, totalmente plana, con un mantenimiento aceptable y que se puede hacer ida y vuelta. Con sus 22kms se puede realizar prácticamente en cualquier época del año.
También entre Aragón y Valencia tenemos la vía verde más larga del estado, Ojos Negros-Sagunt con sus 160km. Aún con sus carencias en general está bastante bien acondicionada, señalizada y algunos negocios de hostelería han visto la oportunidad de la misma. Alguna fuente más se agradecería.


Cella. Vía Ojos Negros-Sagunt


El viaducto ciclable de Albentosa


Otra vía verde larga es la Val deZafán, que empalma con Baix Ebre en la vecina Tarragona. Toda una muestra de trayecto desaprovechado. Un pedregal infame en sus primeros kilómetros, sin tan apenas una simple área de descanso que se transforma a partir de Valdealgorfa en un recorrido ciclista de primer orden, cómodo y que en Catalunya es un recorrido transitado por miles de personas. Una mínima inversión podría acondicionar todo el trayecto, pero no parece que las instituciones estén por la labor.



Llano de Chumilla. Vía verde Val de Zafán

Y de las vías que son a las que podrían ser.
Un ejemplo es el antiguo ferrocarril de Utrillas, que atravesaba un paisaje estepario ahora mismo muy despoblado.
Sobreviven estaciones del mismo, alguna de ellas en bastante buen estado y el trazado de la vía se mantiene convertido en pistas y caminos en algunas ocasiones. Fueron 127 kms y una posibilidad de ejecutar una vía verde a la que se puede acceder además desde el C-41 directamente desde Zaragoza evitando el tráfico rodado de la salida de la capital.


Detalle del sendero C-41

La línea Calatayud-Caminreal, conocida como Ferrocarril central de Aragón recorría el valle del Jiloca y tenía estación en Daroca. Aún hoy se mantienen bastantes instalaciones e incluso ha habido proyectos de ponerla de nuevo en funcionamiento, aunque de momento la cosa lleva parada 10 años. La vía tiene además la posibilidad de acceder en tren, tiene patrimonio cultural y belleza paisajística.



Hay mucho por disfrutar y por conocer, pero con un esfuerzo podría ser más y mejor.
Aquí van unos cuantos ejemplos, pero un estudio detallado de otros viales cicloturistas puede dar idea del volumen económico que puede generar un trayecto verde.
El valor añadido que genera el ecoturismo no es solo económico sino que fija población en su entorno. Una población que, asimismo ejerce de guardarecursos, además de garantizar temas no menores como limpieza del entorno, mantenimiento de pistas o desbrozado para prevenir incendios.
Aragón cuenta, además, con la ventaja de estar vertebrado por un ferrocarril bastante precario pero en el que hay opciones para montar bicis en muchas pequeñas estaciones y que cruza tanto el eje Norte-Sur como Este-Oeste. También hay muchas opciones para transportar las bicis en autobús.
Así pues, solo queda animarse a recorrer y conocer algo más de nuestras vías verdes. La mejor opción de mejora es su uso.








miércoles, 28 de marzo de 2018

Aún a pesar de Renfe: bicis al tren.

Soy un defensor del ferrocarril convencional.
Hablo del de toda la vida, de ese que va a paso de tortuga por Teruel o el Prepirineo. De un medio cómodo y ecológico de transporte, de escaso impacto ambiental y precio razonable. Un transporte al que puedo subir mi bicicleta, aunque a veces cuesta saber cómo hacerlo. Ya he hablado de ello en este mismo blog.


A la vez también soy una persona de mi tiempo y me gusta usar las facilidades que dan las nuevas tecnologías. No necesito desplazarme para comprar el billete a la estación cuando vaya a viajar con mi bici. O más bien no debería necesitar.
Porque, en la práctica, a fecha de hoy, aún no es posible sacar billete (gratuito o no) para el transporte de tu bicicleta desde la web de Renfe. Lo que no quita para que hay un apartado específico en la web de Renfe que explica las normas para transportar bicis en el tren.
Un apartado que tampoco te lleva a la posibilidad de sacar billete para tu bici, que sin embargo te exigirán en los trenes de Media Distancia, por ejemplo, de los que solo tienen 3 enganches para llevarlas sin desmontar.
También es necesario pagar tres euros extra por trayectos de más de 100km, pero tampoco podrás abonarlos desde la web de renfe.
Tampoco es que me sorprenda demasiado. Las quejas por la gestión de la ferroviaria de sus servicios web son habituales. Aunque, en honor a la verdad, ha mejorado en los últimos tiempos, el espacio internaútico de Renfe sigue presentando serias carencias.
Eso por no hablar del rosario de quejas del ferrocarril convencional. Reseñarlas sería cosa de otro artículo y solo con Aragón puede que diera para varias entradas.
Así pues, para esta Semana Santa me desplacé hasta la estación de Goya y, en persona, saqué mi billete y el de mi bici para el MD a Teruel/Valencia que solo dispone de tres espacios para colocarlas sin desmontar.



En este punto me diréis ¿Y por teléfono? Pues como buen maño cumplo con el tópico cabezón y no me da la santa gana de pagar por la ineptitud de la compañía, dado que el teléfono para sacar billetes es un 902, osea de pago.
Quizá para el futuro Renfe se decida a entrar en el siglo XXI y se acuerde de los ciclistas, eternos sufridores de la compañía. O a lo mejor nos mandan en autobús, compañías que sí se han preocupado de añadir la posibilidad de cargar bicicletas.
A lo mejor, incluso, Renfe se decide a entender que son un servicio público, que en algunas localidades aragonesas es la única alternativa además y trata a sus usuarios/as a la altura de tal. Será de agradecer.

domingo, 11 de marzo de 2018

Italia digiere sus elecciones


Un análisis rápido tras las elecciones del 4 de marzo en Italia vendría a convenir que los llamados partidos tradicionales, especialmente la socialdemocracia representada por el Partido Demócrata del ahora dimitido Matteo Renzi, se han dado el gran batacazo y han emergido nuevos partidos.
Pero ese análisis se queda muy corto y tampoco sería lo más certero, así que sería bueno bajar a lo más pequeño de la realidad italiana para entender el inmenso barullo que es la política de la que presume de ser la tercera economía europea. Tomar distancia a una semana vista y dejar a otros el papel de adivino con lo que pueda suceder.


De todas formas lo dicho tampoco será importante porque, en un estado que acumula 64 gobiernos en 70 años, el experimento probablemente no sea estable.
Días previos a las elecciones. Me sitúo en Nápoles, tercera ciudad de Italia, en un barrio popular como Materdei, de clase trabajadora, que padece los eternos problemas de la ciudad: falta de servicios públicos, tráfico infernal e inseguridad ciudadana.
Es difícil ver un cartel electoral. Tras un paseo consigo ver algunos de Potere al Popolo, formación de izquierdas con especial presencia en la región de Campania y por fin algunos del PD y su coalición justo frente a la sede de este partido en el barrio. Por cierto, una sede electoral en plena campaña y en la que solo hay un militante que más bien parece un conserje. Un poco más allá alguno de Forza Italia y unas pocas pegatinas en alguna farola.


Ni una sola imagen del Movimiento 5 Stelle (M5S), que sin embargo ganaría por goleada en todo el sur de Italia con porcentajes que llegaron a superar el 50% en algunas circunscripciones.
Este paseo podría resumir el interés de la población italiana en la política electoral: muy escaso.
El hastío es total y ni tan siquiera los partidos se molestan en hacer una campaña especialmente brillante.
Esto no quiere decir que no haya unos movimientos sociales activos, que han quedado en el limbo de lo extraparlamentario y a los que se escucha a nivel local. También hay centros sociales o medios de comunicación alternativos.
Un ejemplo napolitano es la lucha contra los biodigestores de basuras en el casco urbano de la ciudad, contaminada de por sí.


Otro paseo me lleva hasta el 4 de marzo, jornada electoral. Como hace buen día parece que los napolitanos están más interesados en dar un paseo por Pompeya (ese día la entrada era gratuita) o la costa o en tomar una cañita.
No hay filas en los colegios electorales y a las 19hs la participación es en torno al 40%. Para evitar una abstención muy alta en Italia han recurrido a otra peculiaridad como es que se puede votar hasta las 23hs.
Se ven militares vigilando zonas estratégicas de la ciudad y puntos turísticos, pero hace años que están, dentro de la campaña de prevención de atentados. Nada distinto a otras grandes ciudades de la península.
Por lo demás podría ser un domingo cualquiera ,con un poco menos de tráfico, los comercios cerrados y la gente yendo a misa, pues la devoción religiosa es muy grande.


La tele anuncia programas especiales a partir del cierre de los colegios. El resultado es de lo más incierto en los matices, pero se intuye el batacazo socialdemócrata y la subida de los grillini, como se conoce popularmente a los miembros de M5S por su fundador, el cómico Beppe Grillo.
Son dos las eventuales coaliciones que se presume pueden formar gobierno con los 5 Estrellas: Por un lado izquierda moderada con excomunistas, socialistas y verdes. Por otro, derecha amplia que incluye desde conservadores a neofascistas. Son dos entes desdibujados donde hay prácticamente de todo y que atraen un voto muy disperso.
En el Sur votar a Lega Nord, indudables triunfadores en la otra parte del estado, es estúpido.
El voto a este partido se basa en la consolidación de un discurso xenófobo que hunde sus raíces en una demagogia que raya el insulto hacia los habitantes de lugares como el propio Nápoles, no digamos ya de rincones como Calabria o Sicilia.
Pero este partido es, como poco, contradictorio. Un ejemplo: aún haciendo gala de su discurso anti-inmigración, ha colocado el primer senador negro de la historia italiana. Su líder Matteo Salvini no es menos peculiar, un milanés procedente nada menos que del movimiento okupa.
En Nápoles el discurso de la Lega es inasumible, pues plantea la realidad del Norte industrial y próspero frente a los “otros” votantes: los del Sur, asolado por la economía sumergida, la precariedad y la presión permanente de clanes mafiosos. El Sur en que la candidata siciliana Piera Aiello, de M5S, no muestra su rostro por estar amenazada de muerte al haber testificado contra su familia mafiosa... y gana.
Sureños/as que ven como una redención la promesa de M5S de establecer un salario social vinculado a la ciudadanía italiana y a realizar unas horas mensuales de formación y trabajo comunitario.
En este contexto es natural que este otro peculiar partido arrase prometiendo desmarcarse de todo lo que ha habido antes. Porque los partidos tradicionales han demostrado muy poco.
Forza Italia, partido del incombustible Berlusconi, tuvo en su poder las instituciones napolitanas varios años y fueron años de una gestión nefasta, en los que tuvo lugar, por ejemplo, la crisis de las basuras, que mantuvo la ciudad cubierta de porquería meses enteros.
Por ello Forza Italia ha terminado cayendo en picado, al margen de estar dirigido por un no elegible tras un rosario de condenas. Tristemente, su machismo e imagen campechana puntúa positivo en amplias capas de la sociedad. También ayuda el hecho de que siguiera siendo portada en muchos medios, aún después de obtener un 14% de votos.


Pero hablo de 5 Estrele y la verdad es que no termino de saber muy bien cómo definir este partido.
Antisistema y populista, esas etiquetas que últimamente se usan casi para todo, son los adjetivos que les cuelan, pero son muchas más cosas. De hecho son tantas que sus cinco estrellas (agua pública, conectividad, medio ambiente, transporte y desarrollo) se quedan cortas.
Por un lado mantienen un discurso euroescéptico, una tendencia que se ha hecho fuerte en las pasadas elecciones. Pero a menudo ese discurso se matiza y se modera. Otras veces los lleva a sentarse con la extrema derecha en el Parlamento Europeo.
También demuestran tener un discurso de frente amplio, que llega a los católicos aperturistas al tiempo que a los jóvenes colgados de internet, plataforma donde se mueven como pez en el agua.
Por otro lado tienen propuestas sociales muy estimulantes e incluso se acercan a planteamientos ambientales muy avanzados como el decrecimiento. Sinceramente: me desarman, no puedo entender tal cacao.
Pocas mujeres en la política. Llama la atención tanta ausencia. Llega el 8 de marzo y hay carteles en las calles. Me pregunto cómo será en esta ciudad tan beata.


Pero sigo de paseo. No hay celebraciones aparentes en las calles así que espero el día siguiente y en los medios no parece haber muchas novedades. Está claro que los 5 estrellas han arrasado en el sur, que en el Norte ha vencido de largo LN y que los partidos tradicionales pueden haber firmado su defunción definitiva.
Di Maio, líder del M5S, habla de un cambio de régimen, de una cuarta república. Renzi amaga con dimitir (luego lo haría), Salvini (LN) saca pecho con uno de sus discursos inflamados y los demás partidos guardan perfil bajo.
Todo el mundo está a lo suyo. El dueño del restaurante me dice que tiene un hijo cura y que todo seguirá igual, osea mal. Fabio se ríe y quiere que venga más turismo, vive de ello.
El bus llega tarde. Llueve y el tráfico se vuelve más infernal aún. Huele a gasolina.
No hace falta decir continuará. Es seguro.

martes, 30 de enero de 2018

Descendiendo el río Huerva en cicloturismo tranquilo

Enlazando con mi anterior entrada, más un artículo de opinión que de cicloturismo, os propongo una ruta que desciende el río Huerva.
Esta ruta empieza en el tren de Teruel. En este blog es marca de la casa: nada de vehículo privado a motor.  Tanto desde Zaragoza como desde Valencia o Teruel es viable llegar con tren a Ferreruela de Huerva, a 16 kms de Fonfría, lugar aproximado de nacimiento del Huerva. Con mala suerte te tocará montar en el tamagotchi, un tren que debería llevar jubilado 20 años y que sigue en uso.
Un inconveniente: los trenes que nos dejan en Ferreruela llegan a última hora de la tarde, esto limita la distancia que podremos pedalear antes de que anochezca.


Uno de los llamados tamagochi que aún funcionan en Aragón

Desde Ferreruela una estrecha carretera, que se bifurca en Lagueruela, sube hasta Fonfría y es un ejercicio de ida y vuelta al punto de partida. Es una carretera de subida constante que remonta 400m de altura y se puede hacer por dos variantes de, aproximadamente, la misma distancia.





En Ferreruela el Huerva es poco más que una acequia de aguas limpias y de allí sale la carretera que nos conduce a Cucalón donde un puente medieval cruza el río. Idea de los muchos años que lleva habitada la zona son los puentes que encontraremos a lo largo del trayecto. En Villahermosa también hay uno y de allí se puede ir por pista de tierra, en buenas condiciones, o carretera a Badules. En cualquier caso el río irá a nuestro lado como una permanente línea de arbolado. En Badules nos encontramos con una surgiente de agua de excelente calidad junto a la iglesia. Este manantial no se encuentra afectado tan seriamente como otros acuíferos por la contaminación de nitratos y otras sustancias procedentes de la agricultura intensiva.


La fuente de Badules

En mi última ruta hice noche en Romanos, gracias a la hospitalidad de Ana. No hay muchos hospedajes, aunque tampoco es un gran problema acampar por libre y, caso de mal tiempo, hay varias ermitas por la zona.



La ruta en bici desde Badules a Villadoz transita por un camino agrícola desde el que se divisa a un lado la sierra de Cucalón y al otro la autovía que divisaremos a lo largo de varios tramos del camino. En Villadoz hay un estupendo horno de pan y repostería tradicional. Muy recomendable.


El río a su paso por Villadoz


De allí otro corto paseo nos lleva a Villareal de Huerva y Mainar, dos pueblos casi pegados que viven del cereal, como buena parte de la comarca. En Villareal se halla el conocido silo con el banderón de España que todo el mundo divisa desde la autovía A-23. Toda una paradoja, una autovía que transitan miles de vehículos diarios, que atraviesa un desierto poblacional. La autovía se vendió como una forma de vertebrar el territorio pero, en realidad, se limita a unir Zaragoza y Valencia con una paradita en Teruel. Entre tanto un rosario de pueblos diminutos y la histórica Daroca que se quedó a un lado.



El recorrido discurre obligatoriamente por la carretera N-330, ahora casi sin tráfico, que nos ofrece vistas sobre el río que tan pronto pierde como gana caudal.
Se llega a Cerveruela, pequeño pueblo rodeado casi en todo su perímetro por el río que proporciona un agradable entorno de sombra. Una parada en el albergue, que también es bar y restaurante, es imprescindible, pues es el único bar abierto todo el año en bastantes kms a la redonda.


Desde allí hasta Vistabella el río se encañona y proporciona un paisaje tranquilo y húmedo con algún remanso que permite incluso el baño y que es punto de excursiones. Ojo con el firme de la carretera, en mal estado y con algún bache importante.
Tras varios sube-bajas se llega a Vistabella, donde es frecuente encontrar el río completamente seco.
Opté por ser más o menos fiel al curso del río lo que solo recomiendo si se está muy animado a pedalear por una pista en mal estado y llena de cuestas. Desde Aladrén parte la pista que, llevándonos por el monasterio abandonado conocido como el Santo te deja en la parte alta de Tosos rodeando el pantano de las Torcas. Encontrarse con los restos de un monasterio románico en mitad de ninguna parte es, como poco, chocante. Es lo que se conoce popularmente como el Santo y que fue una próspera comunidad monástica probablemente hace unos siglos, que bebía de las aguas del Huerva.


Paraje del Santo en Tosos

La llegada a Tosos, tras el palizón de pistas y senderos, fue providencial. Un buen rato de descanso y hasta Villanueva de Huerva, con otro puente medieval sobre el río.
Desde allí es tan simple como dejarse caer, por otro largo tramo sin poblaciones, hasta Mezalocha, en un cerro que domina el pantano, donde aproveché para hacer noche. Eso sí, se puede seguir perfectamente hasta Zaragoza del tirón pues es todo cuesta abajo.



El último tramo del Huerva también es el más poblado y es recorrido por muchos ciclistas, sobre todo de BTT.
Hasta Muel es una bajada de 7km desde Mezalocha que nos deja en el paraje del Parque Municipal, un espacio que se halla junto a la conocida ermita Ntra Sra de la Fuente que conserva pinturas de Goya.
Tras la parada obligada en el parque de Muel es mejor tomar tramos de caminos agrícolas paralelos a la N-330, pues en esta zona tiene tramos que pueden ser peligrosos. En María de Huerva ya tomamos el camino que discurre por la margen derecha del río y que no abandonaremos hasta Zaragoza capital. Por él probablemente nos cruzaremos con más ciclistas y nos ofrece vistas desde lo alto de una zona muy urbanizada. No olvidemos que Cuarte de Huerva es el segundo municipio español en multiplicar su población en los últimos años.


Castillo de Cadrete


Una curiosidad: se pueden avistar cabras montesas en las cercanías de Cadrete. No te falla la vista si ves alguna, se han extendido por todo el valle del Huerva moviéndose por las sierras cercanas.
Y todo el recorrido también es un paisaje industrial de los cercanos polígonos y territorio de unifamiliares.
Llegar a Cuarte es fácil. Un poco más lioso es encontrar la senda del Huerva que nos lleva a Zaragoza tras atravesar una fea zona de talleres y escombreras hasta la Fuente de la Junquera.




Desde allí es un paseo ya cruzar la ciudad por el carril bici hasta el entorno del Parque Bruil y la desembocadura. Todo ello señalado y totalmente plano.






Desembocadura del Huerva

lunes, 8 de enero de 2018

Huerva, un río maltratado

El o la Huerva/Uerba. Un río con varios nombres y dos géneros que recorre parte del Aragón más despoblado y desemboca en Zaragoza capital. Un afluente del Ebro que permite conocer mucho de la realidad aragonesa concentrada en 128km de recorrido desde la sierra de Cucalón.
Un río pequeño, que aporta al Ebro 67hm3 anuales, pero que es conocido por discurrir por un largo tramo urbano por Zaragoza capital. Un afluente que nos habla de despoblación, de usos del agua y, por desgracia, de contaminación de las aguas.
De hecho entre las noticias que más recientemente nos han hablado del Uerba es un informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro en que se sitúa entre los tres con mayor contaminación en su tramo final. En dicho informe se denuncia que hay presencia de hidrocarburos y de diversos metales pesados que, además, han pasado a la fauna y en varias especies de peces se encuentran restos de plomo y cromo.
El problema no es nuevo. Río Huerva, más sucio vas que la mierda cantaba la Bullonera hace unos cuantos años en sus coplillas del bimilenario.


El río Huerva cerca de su desembocadura

Al Huerva se arrojaron durante años toneladas de residuos líquidos sin depurar, desde aguas negras a vertidos industriales. También se realizaron extracciones de gravas sin control, que producen erosión severa y pérdida de la capa vegetal, y proliferaron los vertederos ilegales.
La situación ha mejorado considerablemente, pero varios problemas en su cuenca se han quedado.
El detectado recientemente apunta a vertidos industriales sin control, pues se han encontrado metales asociados a labores de cromado y residuos de combustible parcialmente quemado como benzopireno. También hay contaminación orgánica de usos residenciales. En ambos casos es difícil establecer el punto de procedencia de los vertidos, aunque todo apunta al área industrial del entorno de Cuarte. Toda esa zona se ha poblado muy densamente en los últimos años, así que también es probable que se produzcan vertidos esporádicos sin depurar de algunas de las miles de nuevas viviendas.
Aguas arriba, otro problema no menor procede de la contaminación agrícola y afecta a los acuíferos que alimentan el cauce directamente. De hecho en la misma cuenca hay varias poblaciones que, puntualmente, no pueden consumir agua de boca por estar contaminada por nitritos y nitratos. Las captaciones irregulares de agua, la proliferación de granjas y la agricultura intensiva arrojan cantidades de sustancias que el Medio Ambiente es incapaz de asimilar.
Enlazando con la actividad agrícola también habría que citar el uso que se da al agua del río. Aunque el abuso de las extracciones de agua irregulares no es ni de lejos comparable al de ríos como el Jalón o el Jiloca, siguen existiendo pozos ilegales.
Por otro lado existen dos embalses, Mezalocha y las Torcas. El primero es un pequeño embalse construido en el s XVIII y plenamente integrado en el paisaje y el segundo es la típica obra hidráulica franquista, recrecido en 1973. Son obras de escaso impacto pero que reflejan la histórica carencia hídrica de un río con fuertes estiajes y que se seca completamente en grandes tramos meses enteros.


Una vista del pantano de las Torcas

Hay que tener en cuenta que el Uerba no tiene ningún afluente y que sus aportes de aguas subterráneas son muy escasos. En los últimos años, con un descenso de precipitaciones, la situación se ha agravado y el nivel del río en la estación cercana a la desembocadura ha llegado a ser de 10cms de profundidad y se registraba un caudal tan inapreciable que la estación marcaba 0m/s.
La situación de falta de caudal va asociada a la pérdida de fauna y ha habido episodios críticos como en 2011 cuando se tuvieron que trasladar bancos de peces desde el pantano de Mezalocha por el riesgo de muerte por falta de oxígeno y el consiguiente deterioro ambiental.
Aún así, en el año 2000 se planteó un nuevo recrecimiento de las Torcas y, en paralelo, uno de esos proyectos irracionales que caracterizan a esta tierra: una toma de aguas en forma de trasvase a varios pueblos, pese a disponer ya de acuíferos y hasta del mismo río con un coste de más de 3 millones.
Esta pérdida de agua amenaza el entorno de un río que, al mismo tiempo, nos permite disfrutar de paisajes naturales preciosos, de lugares singulares como el entorno de Cerveruela, pueblo que circunda el cauce, las hoces del río o la presencia de fauna silvestre, desde cangrejo autóctono a nutrias.



El río en Cerveruela


También encontramos paisajes urbanizados, como el parque de Muel, entornos rurales singulares y varios puentes medievales.
Pero el medio rural que encontramos en las riberas nos ofrece una precisa fotografía de uno de los males que aquejan a Aragón: la despoblación.
Conocemos el río sobre todo por su paso por Zaragoza, pero hasta llegar a Muel atraviesa 15 poblaciones que en total suman menos de 2000 habitantes reales.
Es fácil recorrer toda la cuenca en bicicleta, por ejemplo, desde la angosta carretera que conecta el nacimiento en Fonfría con Ferreruela. En invierno es casi una hazaña por las bajas temperaturas, pero no es una hazaña menor cruzarse con algún habitante. Si bien en los aspectos ambientales el río va mejorando, el asunto de la despoblación parece no tener remedio y la demografía de todo el cauce superior va en retroceso.
El transporte público depende de un ferrocarril de puntualidad incierta y muchos pueblos no disponen tan siquiera de bus diario.



Por suerte las cosas cambian, aunque lentamente. El Uerba ya no es una sopa de contaminación, aunque muchos tramos en Zaragoza y en su entorno, en localidades como Cadrete o Cuarte, siguen estando deteriorados.
Hay programas de recuperación de riberas y reforestación y en los tramos urbanos se han creado parques y estabilizado la erosión de las márgenes.
Pero otros problemas persisten y el más grave se aprecia a simple vista: el río cada vez tiene menos agua. De hecho buena parte del año lleva menos de la mitad de lo que se considera caudal ecológico que garantiza su sostenibilidad.
La imagen del río en estos días de lluvias puede ser engañosa. Los ríos hay que vivirlos y, un primer paso, es conocerlos.
Buena idea es acercarse al Uerba, conocerlo en su totalidad si es posible y hacerlo un poco nuestro. A lo mejor nos sirve esa frase de conocerlo es quererlo.