miércoles, 4 de junio de 2014

2009 Sáhara en bicicleta (II)



Primera etapa: Laayoune-Tarouna (85kms)





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Probando la hospitalidad

Hay que sacar aprendizajes de cada etapa. El primero en esta ocasión, y bastante importante, es tener mucho ojo al internarse en la hammada (Desierto pedregoso, lo contrario del erg, desierto de dunas), sobre todo cuando eres un guiri y vas en bici.
Los caminos, por llamarlos de alguna manera, estan pensados para la pezuña del camello, los duros pies de los saharauis o los 4x4.
De lo contrario puede ser que termines metiendo la rueda en una trampa de arena y besando el suelo con alforjas y todo, como un servidor. Por fortuna sin mayores consecuencias. Se caer con mucha tranquilidad.
A la salida de Laayoune nuevo control y una vista a una pequeña zona de erg. Por lo demas una etapa con desvío a la playa de Foum-el-Oued, incluyendo un té gracias a la hospitalidad de Salem y Abdoul. Salem deja las cosas claras y la frase me sorprende: Abdoul es amigo, pero yo saharaui y el marroqui. Abrazos para los dos.
Disfruto de las primeras vistas del Atlántico desde el interior del desierto, rebaños de camellos, gente que te saluda y El-Marsa (puerto) de El Aaiún, dedicado a la explotacion de los generosos recursos pesqueros del Sahara y a la exportación de fosfatos.
El viento del océano sopla a mi favor de momento y me refresca. Aprovecho esta circunstancia para dormir unos kms mas alla de Tarouma, lugar de pescadores, pero sobre todo de pateras que ahora ya no salen de alli (en teoría, claro, no se lo van a contar a los turistas)  por lo que el pueblo se ha vaciado de habitantes y llenado de militares. El Estado Marroquí esta invirtiendo en la zona para explotarla turisticamente, pero de momento las obras parecen paradas.
Un negocio desaparece. Otro viene. Del viaje forzado por la pobreza al viaje de placer.

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Quien no ha pasado una noche solo en el desierto debería probarlo.
Los sentidos se agudizan. Se escuchan sonidos de la leve vida nocturna y se respira el leve aroma de las plantas crasas.
Se siente el agudo viento nocturno y el cielo tiene más estrellas de las que se pueden contar.
Si encima despiertas como en la foto. Qué más se puede pedir.
Fosfatos 
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Instalaciones de procesamiento de Fosfatos en el-Marsa

Seguro que más de uno de los que leaís esto habréis oído hablar de los tejemanejes en torno a los llamados diamantes de sangre o al Coltan, que provoca guerras terribles en varios paises de Africa.
El Sahara tambien tiene su propia historia oscura en torno a un mineral mucho mas humilde, pero que produce cuantiosos beneficios, sobre todo a la corona Alaui y que tambien cuesta vidas y conflictos.
Son los fosfatos, extraidos en las minas de Bou Craa, cerca de Smara, y transportados por 200kms de cinta transportadora hasta el puerto de El-Marsa.
Todo tipo de productos basicos precisan de este humilde mineral, desde detergentes a abonos. Un mineral que es uno de los motivos del actual estado de las cosas y de la inmensa fortuna personal de Mohamed VI.

Segunda etapa: Tarouna-Lamsied (83kms)

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Camellos cerca de Lamsied

El camino se hizo duro un buen rato hoy porque, tal y como me habían pronosticado, soplo el Ifirit, un viento que viene del interior del Badia (Desierto) y que aplatana a cualquiera.
Arribé a Lamsied, cuatro casas y una gasolinera, con la lengua a rastras pero contento tras una pequeña charla con una animada familia franco-uruguaya que seguian hacia el sur, a Mauritania.
Los coches y camiones saludan y alguno hasta para con la sana intencion de saber que se le ha perdido a este tio por estas soledades. Lo mas chocante del dia es el conato de algunos saharauis (que hablan castellano) por expresarse en Inglés cuando yo les respondia en castellano y me entendian perfectamente y si les respondia en inglés les parecia demasiado dificil. Que cosas.
Tuve que dormir en una sebja, especie de hoyo formado por las tempestuosas aguas estacionales y los rios que viven cortas primaveras en que se llenan para secarse en verano.

Primera etapa: Lamsied-Boujdour (47kms)

 

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Entrada a Boujdour. Pero como se puede ser tan hortera...

Parece que no soy el unico cicloturista en la ruta.
Hans y Michael vienen desde Gambia con sus bicis. Miles de kms, un recorrido increible. Me los cruzo cerca del puesto de control de Boujdour, a la entrada de la ciudad, donde me identifican por enésima vez. Menos mal que por lo menos son bastante amables.
Boujdour tiene un toque perezoso, algo colonial. Llena de militares y con alguna remembranza a lo que fue la colonia española, como el hotel en que me alojo, el hotel GOS, caserón colonial con muebles, moqueta y cortinas estilo inglés que realmente parecen fuera de lugar.
El agua que sale de los grifos es como salida de una charca, pero prometen mejorarla, o eso dicen los carteles de las obras.
Marruecos pretende hacer de la antigua Bojador de los españoles un atractivo turístico y bien podría serlo con su antiguo faro y sus terrazas indolentes donde cumplir el ritual del té.
Compro muchas provisiones. Nuevos encuentros con saharauis. Un té en el cafetín las Canarias y clases apresuradas de Hassaniya (Dialecto arábigo que usan los saharauis y los mauritanos). Sonrisas y apretones de manos.
Si hay algo para no perderse en ningún caso en esta ciudad, o más bien pueblo grande, es el mercado nocturno. Al atardecer empiezan a instalarse montones de puestos de ropa, fruta fresca, carne económica sobre todo de camello y ferreterías improvisadas en una esplanada.
Mauritanos, senegaleses, gambianos, bereber de diversas tribus... hasta personas de origen tuareg hacen sus compras y luego se pierden en el desierto.

300 kms a Dakhla

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La cifra impresiona.
Es más o menos lo que me queda sin poblaciones destacables por medio. Espero que el viento no me maltrate y los espíritus del desierto, que dicen pululan por aquí, me sean propicios.
Ishn Allah!

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